Fue nuestro tercer gran punto de inflexión, ya que aquí conocimos a cuatro chicas aventureras como nosotros, que aún hoy en día, se animan a hacer excursiones junto con nosotros, este es el caso de Anabel, Núria, Ofelia y Esther, ellas también forman parte del espíritu Rocs&Pics.
A esta ascensión es fácilmente aplicable el proverbio, a la tercera va la vencida, ya que tras dos primeros intentos fallidos, a la tercera logramos coronarlo con total y absoluto éxito.
Nuestro plan de ataque era salir el Jueves 11, llegar al refugio de Armeña, montar una barbacoa, y coronar la cima al día siguiente. Y así lo hicimos, salimos de Barcelona el Jueves no muy temprano, sobre las 7 de la mañana, cogemos nuestra querida N-II hasta la salida 461 (Lleida, Benabarre), llegamos a Benabarre, desde aquí cogemos la N-123 y vamos hasta Graus, desde aquí, nos dirigimos a Campo, luego Seira y por fin Barbaruéns (RUTA --> Llegada: Barbaruéns), justo en la entrada de este pueblo, nos encontraremos con una pista que va a la izquierda, la cogemos y según hasta donde podamos, el camino tiene un final, si llegamos hasta él, mejor que mejor, sino, encontraremos algún que otro llano habilitado para aparcar los coches, siempre que encontremos un cruce de caminos en esta pista, cogeremos el camino de la izquierda.
Una vez hemos llegado al final del camino (1350 m), preparamos las mochilas y nos disponemos a comenzar el camino hasta el refugio de Armeña (1850 m) y al que llegaremos tras unas 2 horas de camino. El camino que se abre ante nosotros, es fácil de seguir, está muy marcado, sobre todo mientras no haya nieve, podremos seguir las marcas típicas de GR, es decir, 2 rayas, la de arriba roja y la de abajo blanca. Los paisajes por los que pasamos son una preciosidad, en muchos de ellos podremos ver las fechorías sobre los árboles causadas por algún que otro alúd. La verdad, hasta el refugio, hay 2 pendientes bien marcadas, la primera cuyo camino correrá entre múltiples aberturas en la tierra hechas por las riadas que se producen en el invierno y cuyo tramo se abre entre los árboles, tras ésta, hay una pequeña bajadita, tras la cual comenzará la última subida hasta el refugio, su comienzo viene marcado por una piedra en la que se marca el tiempo que nos faltará hasta el refugio, la verdad es que encontraremos un par de piedras de este tipo, es decir, con los tiempos o indicaciones de hacia dónde ir.
La última pendiente, no es muy larga, pero se hace durilla, en media hora podemos haberla acabado (según forma física), una vez culminada dicha subida, nos encontraremos en el collado de Armeña, desde aquí, podremos observar con toda claridad el ibón de Armeña, y por supuesto, nuestro objetivo del día, el refugio de Armeña, sobre él, se alzan unos anticlinales muy curiosos, si les da el sol, el colorido es espectacular. Bajamos hasta el ibón, y seguimos por el camino que se aprecia con claridad por una esplanada amplísima de hierva, es una delicia andar tan blandito, ¡ojo de no pisar ninguna edelweiss! Tras llanear un buen rato, vemos ante nosotros el refugio, sólo nos separa de él una pequeña cuestecita que subimos sin ningún tipo de problemas.
Ya en el refugio, nos rodea un gran rebaño de ovejas, en especial, intiman con Alicia, también hacen amistades con más miembros. Una vez debidamente instalados, nos ponemos a hacer la comida, una barbacoa estupenda, con sabrosa carne que habíamos comprado abajo, en el pueblo de Campo, y por supuesto, unas botellitas de vinito (gentileza del Jotas). Acabada la barbacoa, reinaba la alegría por todo el refugio, minutos después, algunos decidieron dormir pero el Jotas y yo mismo, decidimos calentar piernas para el día siguiente, así que subimos por la pendiente que hay hacia la derecha del refugio, la perspectiva desde arriba, merecía la pena.
Una vez disfrutada la perspectiva, decidimos bajar, ya estaba bien por hoy, al llegar al refugio, vimos al resto de miembros ya levantados, bueno, todos excepto Lluís ¡el dormilón!, Alberto y Alicia estaban preparando las cosas para su regreso, una vez todo preparado, cogieron las cosas e iniciaron la vuelta, ya que Alicia tenía que trabajar al día siguiente. Nosotros los vimos alejarse allá a lo lejos, otra vez será para ellos, nosotros no podíamos dejar escapar esta oportunidad.
Pero, como se suele decir, a rey muerto, rey puesto, y mientras recogíamos leña para pasar la noche plácidamente en nuestra correspondiente litera, vimos aparecer unas siluetas en el horizonte, sí, no hay dudas, alguien se acercaba, un grupo de intrépidas (Ofelia, Núria, Esther y Anabel), se acercaban alegremente por el camino hacia el refugio. Comenzaron su instalación en el piso de arriba del refugio, yo terminé la labor de coger leña, y me dirigí hacia el para intentar saber algo más, y así entre broma y broma, y por supuesto, nuestro archiconocido 'Ratolí Salvatge', empezamos a conocernos un poquito.
Compartimos la cena, y nos ofrecieron unos rovellons con queso que habían seleccionado cuidadosamente en su subida al refugio, ¡buenísimos! ¡Estas chicas son unas estupendas cocineras! Pues bien, acabamos la cena, y echamos una partidita de carta, corta, ya que las intrépidas amigas querían acostarse pronto, nos esperaba una dura jornada. Antes de ir a dormir, salimos fuera para disfrutar de la estupenda noche, la magnífica luna llena y de Marte, que enrojecía allá en el espacio, Jotas nos deslumbró con sus conocimientos astrológicos, y tras esto, a las literas.
Nos levantamos a la mañana siguiente, algunos con mejor caras que otros, y otras con peores pelos que otros, Jotas comenzó a avivar el fuego nuevamente para el café matutino, tras haber desayunado, comenzamos a preparar las cosas para el ataque al Cotiella, proponemos entre todos subir en grupo más numeroso, y así lo hacemos, todos juntos comenzamos la ascensión, eso sí, excepto Ofelia que es una gran botánica y prefirió quedarse a recoger flores (no edelweiss) para hacer esencias y remedios curativos.
El día estaba estupendo, al fondo, se alzaba majestuosa la cima del Cotiella (2912 m), por el camino, íbamos viendo diversas edelweiss, había que ir con cuidado para no pisarlas. La subida comienza con una pendiente llena de piedras, al más puro estilo 'tartera'. Desde lo lejos, contemplábamos atónitos las paredes casi inespugnables de la gran fortaleza que se nos avecinaba, el gran circo de Armeña. Delante de nosotros podíamos apreciar una multitud de toboganes, por donde más tarde, al seguir las fitas, comprobaremos que discurrirá el camino a la cima. La paredes del circo, cada vez estaban más cerca, estábamos ya por encima de los 2000 metros. La vista cada vez era más y más bella, pero a cada paso, la pendiente era más fuerte.
Estábamos ya, cerca en dónde a 2567 m, el día de mi cumpleaños, y, en nuestra primera tentativa, tuvimos que abandonar por el mal tiempo reinante en la cima, sí, estábamos muy cerca de los pies del collado del Cotiella, una vez superado dicha pared, estaríamos sobre el Circo de Armeña, a 2650 m. En frente nuestro se alzaba majestuosa la cima, pero aún nos quedaba subir a su collado y rodearla para subir por la parte trasera. Tras pasar algún que otro trozo de glaciar, divisamos el zigzageante camino que nos llevará al punto más alto del collado, al final podemos observar el trozo de grimpada que nos espera.
Una vez a los pies de la grimpada, veremos la pared casi vertical que tendremos que subir, aunque una vez puestos en el tema, no es tan complicado como parece, en algunos descansos que nos permite la grimpada, podremos observar con claridad el camino traído hasta el momento. Una vez arriba, podemos ver el otro lado del valle, la cima del Cotielleta (2711 m). Aprovechamos para echarnos crema solar, descansar y reponer fuerzas.
Tras esto, puede venir el único punto de confusión, desde aquí mismo sale una especie de camino a la derecha, este es el bueno, hay que cogerlo, un poco más adelante, encontraremos una bifurcación, hacia la derecha subiremos hacia la cima por una cresta bastante aérea, y hacia la izquierda rodearemos la cima para subir por detrás, pero sin tener que bajar casi nada. Pues bien, nosotros creíamos que el camino llevaba directamente a la cima por la cresta, y no nos apetecía arriesgar por la cresta, así que decidimos bajar hasta el valle para subir por un camino que nos iban marcando unas bonitas ovejitas que había, la verdad es que era impresionante ver subir a aquellas ovejas por la pared vertical aquella, pero ¡qué demonios! si las ovejas suben, nosotros también podremos, y así lo hicimos, bajamos un buen tramo, para luego subir por el camino vertical que nos iban marcando las ovejas, esto nos permitió llegar, a donde en teoría nos hubiera traído el camino que abandonamos en el collado, pero ya era tarde para echarse atrás, además, al final de dicha subida, encontramos una gran fita que nos indicó que habíamos vuelto al camino correcto.
Desde aquí a la cima, hay un paseo agradable y fácil, una pendiente bastante tendida y no muy larga nos lleva directamente a la cima, el cansancio se apoderaba ya de nosotros, pero las vistas desde arriba, volvieron a rellenarlas para poder bajar de nuevo. Ahí estábamos, la cima del Cotiella (2912 m), ¡todos juntos!, la panorámica era espectacular.
La bajada no tiene mayor historia, bajamos rápidos (como siempre) hasta el refugio, preparamos nuestras cosas, descansamos un rato, y seguimos hasta los coches, de ahí para casa.
No es excesivamente larga si se hace noche en el refugio de Armeña, lo único que hay que tener cuidado con la grimpada que hay para subir al collado del Cotiella y con la que hay justo antes de afrontar la última pendiente (si cogéis el camino incorrecto como nosotros), ¡mucho ojo! si se va por la parte de la cresta, según dicen es muy aérea. No es una excursión acta para gente con vértigo.
by Maligno