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Prat de Pierró - Estany de St. Maurici - Estany de Ratera - Estanys i Refugi d'Amitges - Pic del Portarró d'Espot (2734 m)
Ficha
Imagen portada de la excursión
Fecha 14 de Febrero de 2004
Tipo de excursión Alta Montaña
Dificultad  
Conseguida Conseguido Sí
Excursión visitada 3050 veces ( 1 esta semana )

Crónica

Salimos de Barcelona sobre las 06:30 AM del Sábado 14 con el propósito de llegar temprano a Espot, cogemos la N-II, y vamos hasta casi Lleida, aquí cogemos la salida 504 que nos llevará hacia Balaguer, una vez aquí, cogeremos la N-260 hasta Sort, cambiaremos a la C-13, pasaremos Rialp y Llavorsí,tras haber pasado este último pueblo, deberemos estar atento al cruce que hay que tomar hacia la izquierda, hacia Espot, unos 6 km de después, llegaremos a dicho pueblo (RUTA --> Llegada: Espot; Etapas: Balaguer). Tardamos unas 4 horas.

Habiendo desayunado de camino y con el estómago lleno, paramos en Espot (1340 m) para recoger 3 pares de raquetas que habíamos alquilado, y nos enfilamos hacia el final del pueblo, donde cogeremos un cruce hacia la derecha que nos lleva a la entrada del Parque de Aigüestortes, normalmente hay una barrera que puede o no estar cerrada, en nuestro caso, estaba abierta y pudimos continuar con los coches hasta el párking que hay justo en la entrada del Parque Nacional, en caso de estar cerrada, sólo tienen permiso de circulación los taxis que se pueden coger a la entrada del pueblo de Espot.

Una vez en el párking, comenzamos a preparar los equipos (polainas, raquetas, crampones, ropa de abrigo, ...) y las mochilas, el peso era grande, pero las ganas de conseguir el objetivo lo eran más aún, el día era magnífico y la previsión para el fin de semana más espléndida aún, el grupo al completo estaba muy ilusionado y listos para comenzar. A las 11:30 AM comienza nuestra particular aventura, nada más comenzar encontramos hielo, pero no era excesivamente abundante ni se necesitaba nada para poder pasarlo.

Enseguida, al final del párking, cogemos la vía normal, el GR-11 (acomodada para la gente con problemas físicos), una pasarela de 400 metros de longitud y llena casi en su totalidad de hielo nos hace desembocar en un pequeño puente, tras el cual y después de haber subido una pequeña rampa, nos encontraremos en una gran esplanada (al fondo a la izquierda, podemos contemplar Els Encantats), cruzada por la carretera que usan los taxis para subir hasta San Maurici.

Tras esta esplanada comienza una suave pendiente, la única dificultad que encontramos aquí, es el hielo que vamos encontrando a nuestro paso, esto hace que algún que otro componente, resbale o se tenga que agarrar algún que otro árbol para no caer al suelo. El camino no tiene más historia, y tras una hora y media de caminata, llegamos al magnífico lago de San Maurici (1900 m).

En este punto y vista la nieve que, a partir de aquí, llena el camino, decidimos ponernos las raquetas, cosa que nos facilitará bastante la subida hasta el Refugi d'Amitges. Desde aquí, siempre encontraremos ante nosotros un camino con más o menos pendiente, que solamente se convertirá en llano cuando estemos en alguno de los lagos que más arriba iremos encontrando (1º Estany de Ratera, 2º Estany de la Cabana).

La primera parada que hacemos tras San Maurici, es en el Estany de Ratera (2210 m), donde aprovechamos para comer algo y retomar fuerzas. Tras este descanso, volvemos a ponernos en camino, tras el lago, vemos el cruce que al día siguiente habrá que tomar en dirección al Portarró, nosotros esta vez, seguimos a la derecha y cruzamos por encima de un pequeño puente.

Enseguida vuelve a ponerse el camino cuesta arriba, pero rápidamente, llegamos al segundo lago, el Estany de la Cabana, desde aquí, se aprecia con claridad el refugio, al fondo a la derecha, a partir de aquí ya no hay cuartel, es una subida continua con pequeños descansos hasta el mismo refugio. En verano el camino es muy evidente, y en invierno, si se va siguiendo las múltiples pisadas, no es nada complicado, si faltan las pisadas, el sentido de la orientación es esencial, aunque ya digo, que el refugio se suele ver a mucha distancia, está justo a la izquierda de les Agulles d'Amitges.

Esta parte del camino se puede hacer todo lo dura que quiera cada uno, es decir, mientras más se zig-zagué, menos dura se hará la subida. Aquí el grupo se fragmentó por esto, algunos decidieron zig-zaguear más, otros menos y otros como yo, preferimos no zig-zaguear, yo siempre digo que el camino más corto entre 2 puntos, es la línea recta, eso sí, si las fuerzas te acompañan.

Tras estas subiditas, llegamos al refugio d'Amitges (2380 m), al fondo a la derecha, podemos contemplar les Agulles de Amitges, eran las 16:30 PM, por tanto, habíamos tardado unas 5 horas aproximadamente. Una vez aquí. el plan era descansar un ratito, y subir hacia los lagos d'Amitges que están un poco más arriba, pero cuando el grupo se sentó, parece ser que estas ganas se esfumaron de repente, así que nos quedamos en el refugio.

Estuvimos de tertulia hasta las 19:00 que empezaba la cena, el refugio es una maravilla, y el trato es estupendo, en principio, sólo lo llevaba una persona, él sólo se encarga de hacer toda la comida, de fregar todos los platos y de tener aquello adecentado, nos dejó un poco sorprendidos, ya que mantener todo esto habiendo 30 personas en el refugio es algo difícil y pesado, pero él lo llevaba estupéndamente.

La cena fue una delicia, 3 platos, sí, digo bien, 3 platos más el postre, 1º sopita caliente, 2º lentejas para aportar hierro al organismo, 3º una butifarra kilométrica típica catalana con champiñones y de postre, un flan. Tres de nosotros hicieron esta cena, otros 4, preferimos cargar con comida casera, en mi caso unos buenos espaguetis. Por supuesto no faltó una garrafita de buen vino gentileza de nuestro Jotas.

Tras esta enorme cena, muchos no querían ni moverse de la mesa, pero había que hacerlo, ya que había que ir a coger las 7 camitas sitas en la parte inferior del refugio, aquí es donde el frío hacía mella, ya que salíamos del comedor con estufa y te metías en un territorio polar, así que preparamos las camas rápidamente, tiramos los sacos encima del confortable colchón, pusimos las mantas y nos subimos para el comedor nuevamente para poder descongelar los dedos. No hay almohadas (lo normal en los refugios no Domingueros), así que si alguien no puede dormir sin ella, pues que lo sepa, aunque siempre es un peso extra en la subida.

En el refugio también te puedes duchar con agua caliente por un euro, nosotros preferimos oler a tigre, como mandan los cánones del buen montañero. Salimos a la terraza para ver los últimos rayos de sol, algo precioso y que, sólo en un sitio así, se puede ver en todo su esplendor. Tras esto, seguimos un rato de tertúlia, pero a las 22:00 PM tocaban diana y con ello, había que estar en silencio, por lo que sobre las 21:20 PM nos fuimos a acostar, no faltaron las risas nocturnas, pero al final conseguimos conciliar el sueño, ¡buenas noches a todos!

Las horas transcurrieron no muy rápidas, pero al final, llegó la hora de levantarse, sobre las 6:30 arriba, por supuesto, hubo más de un remolón, pero poco a poco, fuimos subiendo todos al comedor para desayunar, un nutritivo desayuno marca de la casa, Cola-Cao, café, magdalenas, galletitas, mermeladas, tostadas, ... ¡buenísimo todo! Tras esto, tocaba recoger los bártulos y prepararse para la marcha, el optimismo reinaba en casi todos los miembros, exceptuando a Jotas, que ya desde por la noche tenía una idea fija, '... si no estamos a las 12:00 AM en el Coll antes de la subida final, tendremos que darnos la vuelta e irnos ...', pero esta vez intentaríamos llegar hasta el final 'peti qui peti'y sea la hora que sea ...

Pues bien, ya con todo recogido, salimos fuera y comenzamos a calzarnos las raquetas. Una vez puestas, ¡comienza la aventura! Nos quedaba un largo camino que recorrer, pero los ánimos eran buenos. Comenzamos a bajar hasta el Estany de la Cabana, cada cual por donde podía y quería, ¡todos desperdigados!, pero la bajada no era complicada y esto se podía hacer, además, estábamos todos a la vista.

En el Estany de la Cabana, posamos para las obligadas fotos y seguimos bajando hasta casi llegar al Estany de la Ratera (2210 m), justo tras cruzar un pequeño puente y con el el Estany de la Ratera a la vista, vemos el cartel que indicaba hacia el Portarró, así que giramos hacia donde indica dicho cartel, hacia la derecha según bajamos, enseguida entramos en territorio desconocido, pasamos por debajo de una especie de puente bajo un árbol, y seguimos hasta el mirador.

En este punto perdemos un poco la pista del camino, y al final, obtamos por bajar hasta unas huellas que veíamos más abajo de nosotros, sabíamos que teníamos que seguir bordeando la montaña hacia nuestra derecha, hasta que encontráramos la entrada al collado en cuestión, así lo hicimos, y al final, obtuvimos el premio deseado, encontramos la subida hasta el collado, eso sí, nos costó más trabajo y tiempo del previsto, ya que las rampas eran empinadas y con hielo, y algún miembro empezó a temer por su integridad física, pero después de la ayuda de algunos miembros del grupo y tras cambiar las raquetas por crampones, pasó sin ningún tipo de problemas.

Comenzamos la fuerte subida que había hasta llegar a lo alto del Collado, como siempre hubo división de opiniones, hubo gente que subió zig-zagueando y otros como BorriX y yo, que subimos por el camino recto, que es siempre el más rápido, la verdad es que las fuerzas aún no flaqueaban y nos podíamos permitir estos lujos, aunque mis tobillos aún se resentían de la bajada anterior. En poco tiempo, unos 40 minutos, nos colocamos arriba del collado, yo contaba que la cima estaba muy cerca, pero cuando asomamos la cabeza, vimos lo que aún nos restaba de excursión, un gusanillo empezó a moverse por nuestro interior, ¿podríamos llegar? La verdad es que a ojo, nos podrían quedar unas 2 horas (aunque al final fueron unas 4 horas), eran sobre las 11:30 AM.

Comenzamos a caminar por el valle que se abría ante nosotros, hasta que llegamos a un hermoso árbol con muchísima sombra, aquí decidimos desprendernos de peso para intentar de aligerar la expedición, 4 mochilas y todos los sacos quedaron en aquel árbol, y la expedición siguió adelante, poco a poco, el camino se iba empinando más y más, y las 'eses'comenzaban a hacerse patentes en el camino.

Ya veíamos donde se supone que estaría la cima, pero todavía quedaba la última gran pendiente, lo más duro sin duda de toda la excursión, estábamos totalmente expuestos al sol, mucha agua la habíamos dejado en las mochilas junto al árbol y no íbamos muy sobrados de fuerza, sin embargo, continuábamos adelante, Jotas comenzó a tirar delante, yo detrás de él, siempre por el camino recto, el resto de miembros un poco más retrasados, ¡pero ahí estábamos! ¡todos al completo!

El grupo comenzó con fuerza, pronto tuve que dejar el camino recto y seguir las eses que iba marcando Jotas delante, el sol castigaba con dureza, mucha dureza, mi gorro se quedó en la mochila, mis gafas también, ¡uf qué calor! ¿Quién tiene agua por ahí? Había que racionarla, la pendiente se hacía más y más dura, las eses cada vez eran mayores, parecía que no avanzábamos nunca, la cima seguía donde antes ¿qué está ocurriendo? El sol seguía castigando al grupo, las ganas de hacer fotos se acabaron de repente, ¿para qué plasmar tanto sufrimiento?

Tras un rato de dura subida, vimos al fondo como Jaume decía basta, no podía continuar, primera baja, es más, fue todo un montañero, consiguió bajar hasta el mismo parking, un día después, tras haber ido al médico, fue diagnosticado con derrame de líquido sinobial en la rodilla, 7 días de baja y una venda compresora; pero el equipo no se amilanó y siguieron los 6 miembros restantes hacia arriba, hacíamos puntos de reunión cada cierto tiempo para ir juntando el grupo, además, eso nos servía a los de delante para poder tomar un poco de aire y retomar con fuerzas el camino.

Mención especial para el Jotas que en todo momento se mantuvo al frente, abriendo la difícil y dura vía. Yo el segundo, siempre siguiendo al Jotas y marcando un poco más si cabe el camino al resto del equipo, perdimos la noción del tiempo, ¿media hora? ¿1 hora? ¿hora y media? No lo sé con certeza, el sol nos castigó durísimamente la cabeza, cada dos por tres tenía que parar y echarme nieve por la cara, por la cabeza e incluso chupar algún que otro trozo de nieve virgen para sustituir la tan ansiada agua de las mochilas, la verdad es que si no hubiera sido por esta nieve, hubiera acabado derretido, bueno, yo y todos.

La parte final se hacía interminable, la cima estaba ahí, pero no llegábamos nunca, yo me sentía muy inseguro debido a las raquetas en los pies, éstas hacían que resbalara por el hielo que íbamos encontrando y había que tener mucho cuidado si no queríamos acabar en el fondo del valle, hubiera ido más cómodo con crampones, pero ya no tenía ni fuerzas ni había un lugar seguro para poder parar a ponérmelos.

Llegamos a lo que desde abajo parecía la cima, pero no era así, aún quedaba un pequeño trozo, eso sí, la pendiente era mucho menor y aunque con dificultades, lo pudimos hacer bien, los músculos ya comenzaban a atrofiarse y a decir basta, por lo menos los míos, tenía que ir haciendo cada cierto tiempo una paradito e ir estirándolos.

¡Por fin! Nos costó conquistar la cima con nuestra senyera, pero ... ¡lo conseguimos! Los 6 miembros del grupo estábamos allí, y en nuestro recuerdo, Jaume. Eran las 15:30 PM. Tal como yo llegué a la cima, me tiré a la nieve de cabeza y comencé a echarme nieve sobre ella, ¡qué frescor! Un vistazo a nuestro alrededor para comprobar la maravilla de entorno que nos rodeaba, otra vista hacia abajo, donde podíamos ver con claridad la subida que habíamos traído, ¡daba miedo sólo de mirar para abajo!

Tras haber descansado un rato, haber bebido algo de líquido y haber comido algún que otro tentempié, nos calzamos los crampones, excepto Jotas y BorriX, que sufrieron su valentía en la bajada materializándose en algún que otro resbalón peligroso. Yo logr librarme del sol gracias a un gorro de lana que me dejó BorriX y al que llené el interior con nieve virgen para continuar refrescando mi quemada cabeza ¡gracias BorriX! La bajada había que hacerla cuidadosamente, con mimo, sobre todo los que llevaban raquetas, ya que si caíamos nos esperaba una pendiente bastante peligrosa.

Jotas bajó el primero y se encontró con Jaume, el resto del equipo, llegó luego, comenzó la bajada contrarreloj, ya que la noche se nos podía echar encima, llegamos al árbol donde habíamos dejado las mochilas, primero Jaume, luego Toñi y después yo, luego el resto de componentes. Magdalenas, bocadillos y más delicatessem llenaron nuestro estómagos vacíos, y por supuesto, el preciado tesoro, ¡agua!

Tras esto, comienza la bajada hasta el párking, bajamos bordeando nuevamente las montañas que nos rodean, siempre encaminándonos hacia el Lago de San Mauricio, y siguiendo pisadas y esquís marcados en el suelo. Bordeamos el Lago por su lado Derecho (según se baja), se hace interminable, había multitud de placas de hielo que se iban rompiendo cuando íbamos pisando con los crampones, y alguna caída pudo ser más dolorosa de lo que fue, pero no pasó nada grave.

La verdad es que no faltó de nada, puentes de troncos, escaleras heladas, grandes pendiente y más puentes, pero al final llegamos al comienzo del Lago, por aquí poco más que comentar, eran las 18:30 PM, se hacía de noche, y a pesar de que se da más vuelta, decidimos ir por el asfalto de la carretera de los taxis hasta el párking, que tras una hora y media nos condujo hasta el párking donde aguardaban los coches para volver a casa, otras 4 horas nos esperaban de conducción, pero llegamos al punto de origen sin problemas a eso de la 01:00 AM del Lunes.

¡OBJETIVO CUMPLIDO!

No es excesivamente exigente, pero el hecho de hacerse en 2 días, alarga un poco más la aventura y abre el abanico de posibilidades por hacer, además, toda excursión en la que la nieve se haga presente, nunca es fácil

by Maligno

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