Salimos de Barcelona sobre las 16:00 PM de un bonito Viernes, cogimos la N-II y la dejamos en la salida 458 (Barbastro), luego, cogemos la N-240 hasta Barbastro, en cuya entrada cogimos la N-123 durante 8 Km y medio, tras esto nos encaminamos por la A-138 hasta Ainsa, aquí cogeremos la N-260 y tras 40 Km, la A-135 hasta Torla (20:00 PM), aquí buscamos el albergue Lucien Briet, para ello, vamos al Restaurante de la Brecha, muy cerca del centro y preguntamos por la dueña del albergue Lucien Briet, la dueña, muy amablemente, nos lleva hacia las habitaciones, hay 2 posibilidades: coger habitaciones de 4 (cómoda y un poco más cara que la opción anterior, eso sí, sin ser un precio abusivo en ningún momento) o coger litera dentro de las habitaciones de 14 (un poco más incómodo al dormir con más gente y un poquito más barato), nosotros nos decantamos por la segunda opción, ya que éramos 3 personas. Las literas son muy cómodas, la habitación muy calentita (gracias a la calefacción) y muy, muy limpias. Los servicios están situados en la planta baja del edificio donde se encuentra la habitación, también limpísimos y bastante amplios. La cocina está situada en un edificio colindante, a pocos metros de las habitaciones, y todo muy bien equipado y limpio.
Pues bien, tras acomodarnos en las literas correspondientes, cogemos la cena de las mochilas y comemos tranquilamente en la cocina colindante. Tras cenar, y sobre las 23:30 PM nos vamos a la cama, preparamos los sacos, cogemos alguna que otra manta y tras alguna que otra risa nocturna nos dormimos plácidamente.
A las 5:30 se levantan BorriX y Maligno, 15 minutos más tarde, la que escribe estas líneas, nos ponemos los frontales y sin hacer mucho ruido, comenzamos a recoger los bártulos en la mochila. Bajamos hacia la calle y tras un buen desayuno en la cocina, nos encaminamos hacia la fría noche de Torla. A las 6:00 AM cogemos el coche, salimos de Torla, y tras unos minutos de conducción llegamos al puente de los Navarros, encontraremos una pequeña caseta en mitad de la carretera con una barrera, en la temporada veraniega, sólo se permitirá pasar por aquí al autobús que se coge en Torla. En dicho punto hay un cruce, uno que lleva por la carretera con la barrera, y cuyo destino es el hermoso valle de Ordesa, y otro un poquito más atrás de dicha caseta, que nos llevará al valle de Bujaruelo, nosotros cogimos éste, es una carretera en mal estado y sin asfaltar, pero se puede pasar sin mayores percances. Tras 3 Km, llegaremos a un cámping, en dicho punto hay una especie de alhambrada para el ganado, la puerta está abierta, así que pasamos sin mayor problema. Tras otros 3 Km llegamos al Mesón - Refugio de Bujaruelo (1347 metros de altitud), el frío y el aire se hacen patente, y la noche aún cubre el valle. Por fin, decidimos abandonar el calor de la calefacción del coche del BorriX y salir fuera, la noche anterior había estado lloviendo débilmente, pero nos fiábamos de la predicción de www.aresta.com y ésta indicaba que la 'meteo'del Sábado sería buena, y la del Domingo, mucho mejor.
En la mitad de la noche fría, podíamos apreciar más coches a nuestro alrededor, con personas pernoctando en su interior, así que procedimos a montar las mochilas de ataque con el mayor sigilo posible. El plan era hacer cima el mismo Sábado y de bajada, hacer noche en Sarradets, para bajar al día siguiente. Este era el plan y así se llevaría a cabo, otra cosa es que la montaña nos deje llevar a buen puerto dicho plan.
Con todo ya preparado y listo, y las mochilas (muy pesadas) a la espalda, comenzamos a caminar a las 7.30 de la mañana, un poco ligeros para intentar combatir el frío reinante y para salir de aquel llano donde el aire azotaba nuestro rostro con fuerza. A medida que subíamos el viento aflojó del todo, ya que los árboles y las paredes nos arropaban de él, y el calor comenzó a hacerse patente, por tanto, tuvimos que hacer una pequeña parada para quitarnos guantes, gorros y polar. Tras este corto parón, seguimos nuestra particular ascensión, el camino era bastante conocido por Darío, ya que el año pasado volvió a intentar el Taillón con nieve, aunque la falta de tiempo hizo que su expedición sólo llegara a la Brecha de Rolando.
El camino no tenía pérdida y hasta el momento no había rastro de nieve (1 h), pero al fondo ya vislumbrábamos lo que nos esperaría un poco más adelante. Tras otra media hora de caminata, comenzamos a padecer las primeras placas de hielo, que poco a poco iban cubriendo el camino en su totalidad, no había manera de rodearlas, así que en este punto, nos preguntamos si continuar con cuidado o parar para ponernos los crampones y pasar con mayor fiabilidad, por supuesto, ganó la opción 1, ya que es la que pensamos que nos haría perder menos tiempo, y el tiempo, en invierno, es crucial. Tras algún que otro resbalón y con los 5 sentidos puestos para no resbalar, pasamos dichas placas de hielo, el camino volvía a estar limpio bajo nuestros pies, el frío iba en aumento, y nuestros alrededores cada vez se tornaba más blanco, pero el camino bajo nuestros pies, seguía limpio, esto era importante. Hicimos una pequeña parada técnica para reponer fuerzas, ya llevábamos casi 2 horas subiendo y los equilibrios en las placas de hielo nos habían mermado un poco. Tras unos 15 minutos de descanso, continuamos nuestro camino.
Sobre las 10:00 AM llegábamos bajo los pies del Puerto de Bujaruelo, el horario no era malo, todo apuntaba que esta vez lo conseguiríamos, las fuerzas seguían bastante bien. A lo lejos, 2 sombras nos precedían en la subida, otros 2 montañeros iban en cabeza. La nieve hizo su puesta en escena en su totalidad, por tanto, antes de subir por al Puerto de Bujaruelo había que volver a hacer otra selección: ¿Raquetas o Crampones? Darío se decidió por las raquetas, mientras que los otros 2 componentes, optaron por los crampones. Comenzamos la subida hacia el puerto, Darío iba un poco más ligero, ya que había nieve blanda, y las raquetas con las taloneras le propiciaba ir más rápido, mientras que Núria y BorriX iban hundiéndose a cada paso que iban dando, además, hay que comentar, que BorriX iba con los crampones de Núria, y estos eran semi automáticos, cosa que para sus botas, era un poco complicado de llevar, y cada 2 por 3, tenía que reajustárselos. Tras nuestra estela, al fondo, veíamos otro grupo de 3 intrépidos que seguían nuestras pisadas hacia la cumbre. Sobre las 11:10 AM, y tras haber pasado algún que otro tramo de hielo comprometido para ir con raquetas, coronamos el Puerto de Bujaruelo (2256 m), vamos bien de tiempo, muy bien ...
Después de un breve descanso, seguimos nuestro camino hacia la cima, seguimos por la ladera derecha, es fácilmente reconocible. Al fondo, el vistoso circo de Gavarnie, una preciosidad más de los Pirineos. El camino es más o menos deducible, aunque hay veces que es complicado, tan sólo nos podemos basar en la experiencia del año anterior, y a veces, sólo a veces, podemos seguir las huellas dejadas por un par de intrépidos chicarrones del Norte que al parecer van delante de nuestro grupo (las 2 personas que veíamos delante nuestro en la subida al Puerto de Bujaruelo). Sobre las 11:45 AM y tras estar hartos de hundirse tanto en la nieve, BorriX y Núria se deciden a ponerse las raquetas y quitarse los crampones, y ya que paramos, aprovechamos para comer un poquito.
Tras una media hora más de caminata, giramos hacia la derecha y afrontamos ya la subida al Collado de Serradets, Darío sigue el primero y va abriendo traza, sus piernas sufren en silencio, pero sigue abriendo el camino para sus compañeros de ascensión, justo cuando comenzábamos la ascensión al Collado bajaban los 2 chicarrones del Norte, habían llegado al refugio de Serradets y se daban la vuelta, había mucha nieve y todavía les quedaba mucho hasta llegar a casa. Habiendo abierto un buen rato la traza, Darío pide colaboración de sus otros 2 compañeros, petición a la que, de momento, sólo responde Núria, la cual se pone en cabeza y comienza a abrir la traza final de subida. A nuestra derecha, podíamos ver el objetivo del día, la incógnita era si lograríamos alcanzar su cima tras 1800 metros de desnivel y con mucha, mucha nieve.
A las 13:45, hollamos el collado de Serradets, y delante de nosotros ya contemplamos nuestro primer objetivo, el refugio de Serradets, al cual llegamos a las 14:10. Comemos y descansamos un largo rato, quizás demasiado tiempo, pero el cansancio era bastante evidente. Aquí nos juntamos con el grupo que nos perseguía. Nosotros salimos antes del refugio, sobre las 15:00 y tras alguna que otra foto, nos ponemos a caminar. Enseguida nos coge el otro grupo y nos pasa, van un poco más frescos, ya que sólo han tenido que seguir las huellas y no han tenido que abrir en ningún momento la vía. Tras media hora, ya nos encontrábamos en la última subida hasta la Brecha, punto hasta donde llegamos la última vez que intentamos el Taillón en Invierno, y tras 50 minutos llegamos a la tan ansiada Brecha de Rolando.
El cansancio acumulado ya era mucho, pero nuestro pensamiento seguía siendo llegar hasta el final, esta vez, el grupo que nos perseguía, dijo de ponerse delante y facilitarnos la apertura de la vía, cosa que aceptamos encantados, 2 de ellos iban por delante, luego nuestro grupo y al final otro componente del otro grupo cerraba la expedición. Rodeábamos la pared del Bazillac, la cual, nos obsequiaba con alguna que otra caída de nieve, hubo alguna que incluso nos pudo dar algo más que un susto, pero al final, no pasó de ahí.
El Dedo ya estaba a la vista, y a las 16:40 llegábamos a él. Una vez aquí, miramos nuestros relojes, comenzábamos a ver alejarse el objetivo de llegar a la cima del Taillón ... y estaba tan y tan cerca. El cansancio nos mermaba bastante, el sol estaba cada vez más abajo y faltaba poco tiempo para que comenzara a anochecer. ¡Reunión Urgente! ¿Qué hacemos? BorriX ya se encaminaba a pasar el Dedo del Taillón para continuar la marcha, mientras tanto Núria y Darío no lo veían nada claro, por una vez, Darío se echaba para atrás en algo, ¡no es un extraterrestre! ¡Menos mal! ¡Es de carne y hueso! Núria pensando con la cabeza también vota retirada, BorriX es el único que quiere tirar para adelante, cosa digna de alabanza tras lo que ya llevábamos encima, pero tras pensarlo un rato, se decidió también a bajar. 2 Del otro grupo decidieron seguir, el otro decidió acompañarnos en nuestra bajada hasta el refugio, temíamos un poco por los que iban a la cima, pero llevaban un ritmo bastante vivo y parecía que lo podían conseguir ¡ADELANTE!
Se nos va echando la noche encima, por estas fechas, el sol se esconde demasiado pronto, nos ha faltado una hora de luz más, a las 17:25 volvemos a llegar a la Brecha, esta vez, de bajada hacia el refugio, la decepción y el cansancio es patente en la cara de Darío. Algunos pájaros nos sobrevuelan, ¿serán buitres intuyendo alguna cosa? A las 17:40 bajamos de la Brecha hacia el refugio, un poco más felices pensando en el descanso que nos espera. Llegamos al refugio a las 18:15, los pies agradecen que les dejemos respirar un poco, tras unos minutos llegan los otros 2 que siguieron a la cima, y nos cuentan que lo han conseguido, han tenido que ir muy rápido, pero lo han hecho, nosotros nos alegramos por ellos, pero es un duro golpe que tenemos que soportar al no haber coronado nosotros también. Darío era el que más cansado estaba, y esto se hacía muy patente, además, el factor psicológico le estaba martirizando, no podía dejar de pensar en aquellos 200 metros que quedaban para hollar la cima.
Tras haber descansado brevemente, comenzamos a hacer la cena, compartimos lo poco que llevamos entre todos, lo que más apetece es algo caliente, ya que la noche se empieza a echar encima y con ella el frío de la altitud a la que estamos (2587 m) nos martiriza duramente. Sobre las 19:00 nos encaminamos a la cama, Darío torpemente sube la escalera que lleva a la habitación del piso de arriba, allí, las camas nos aguardan. A las 19:30 ya estamos provistos de mantas y metidos en la cama, el primero Darío, aunque todavía le quedan los pies al aire, el pobre no tiene fuerzas ni para tapárselos, así que le pide a Núria que si se los puede tapar ella, cosa que hace gustosamente.
Al día siguiente, nos levantamos a las 8:00 AM, desayunamos y salimos a fuera, hay que prepararlo todo para la vuelta, el día está estupendo, pero sinceramente, no nos sentimos con ganas de volver a subir aquella pala que nos separa de la Brecha, aunque Darío llegó a insinuarlo. La bajada no tiene más historias, atrás quedamos el bello emplazamiento del refugio, ¡HASTA LA PRÓXIMA!
Por supuesto, no faltó el correspondiente baño abajo en el valle, en el Mesón de Bujaruelo, ¡el agua estaba helada!
Es una salida muy exigente en la que hay que salvar 1800 m de desnivel
by Núria & Maligno